lunes, 23 de septiembre de 2013

Guerra avisada no mata soldado


¡Solicito permiso para sentirme solo, Señor!... Exclamó el lancero a su superior en medio de la lluvia de balas y esquirlas como pájaros negros que surcaban el espacio endeble de la batalla. Una solicitud, un ultimátum develaba la humanidad destrozada entre los rigores de un batallar intenso que llevaba ya dos semanas en las estepas de un país lejano y desconocido... ¿Por qué estaba allí?. La respuesta, antes tan clara y visible, se escurría entre sus dedos de las manos, se deslizaba entre las uñas y el fusil cargado y listo para disparar, se le escapaba en las gotas de sudor, en los susurros, en la sangre de las heridas, cortaduras y la mierda que le supuraba una desazón ahorcada en la nuca. El soldado ya no era soldado, era un niño indefenso en la mitad de un combate voraz, entre dos bestias que gruñen con las babas sulfurosas escurriendo por los hocicos, pero que no hacen un solo movimiento para desnucar a su oponente, era el combate de apariencia entre los dos reyes mientras sus peones cargaban en los hombros el tamaño de las bolas de sus Señores en nombre de la paz, la justicia y la libertad que cada uno profesaba a su maldita manera...

El superior miró al soldado con dejos de desprecio y burla, pero, en el acto, su cabeza fue atravesada por la bala certera que llevaban las palabras del soldado. A fin de cuentas, también él se sentía solo, también el sería un muerto de Cristo más en un camposanto improvisado en las raídas tierras de la estepa... El superior no podía flaquear ante la solicitud, no podía mostrar un mínimo reojo de soledad, miedo o dolor... Así que respondió al soldado con total ahínco y voz de trueno:

- Siéntase como le dé la puta gana, soldado... Pero sepa que si no dispara, esa soledad le va a durar para siempre...

Los reyes jamás supieron que en la batalla, uno de sus soldados había muerto sintiendo la pesadumbre y el frío solitario más agudo que jamás humano alguno ha sentido... 

Septiembre 23 de 2013

1 comentario:

  1. Ese derecho de estar solo, es para los pocos que han sabido presenciar su existencia y con ella su ausencia. Su texto ha llegado a lo más hondo de mi corazón, y sepa que es usted quién despierta esa necesidad de escribir. Saludos !!

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