jueves, 11 de julio de 2013

Encrucijadas

No puedo gritar aunque quisiera, no puedo arrancarme los trozos aunque me atraviese el pecho una espada carmesí, no puedo, simplemente no me es posible dar una conclusión lógica a esta maraña absurda de sensaciones que la vida acarrea como cadenas del vástago fantasma. Justo ahora el sol ilumina sobre el cielo de una ciudad de dos caras, una cara radiante y hermosa que me invita a caminar, y la otra, una cara absurda y monigoteada, convertida en la falacia enloquecida de lo que llamo mi hogar… El día es uno de esos días llenos de maravilla y jolgorios extramundanos, que me invita y me seduce a sonreír y ser feliz. La música me zumba en las orejas con tonadas tan magistrales y deliciosas que mi cuerpo se mueve lleno de júbilo y a la vez mi alma se debate entre unas ganas estrepitosas de romper en llanto y simplemente dejar que pasen los minutos inmóvil, tendido sobre la cama, queriendo que el dolor pase lentamente y pretendiendo, como si se tratara de cualquier dolor normal, que al levantar mis huesos del lecho, estos se hayan regenerado, se hayan escurrido las penas y vuelto a ser la sólida muralla que eran hace tan poco tiempo… La vida comprende innumerables pesares y alegrías que pueden abatir al más fuerte roble de coraje y a la más altiva muralla de tesón que cualquier hombre haya erigido en su interior… “Por la garganta me sube un rio de sangre fresco de la herida que atraviesa de parte a parte mi cuerpo”… ¡Hay qué dolores!, qué ardor en mis entrañas, qué fragua aqueja mi alma rota y la sacude en su zaranda arrancándome mis pequeños lunares, esos lunares y tesoros que se esconden en los recovecos hexagonales de mi corazón… La colmena está en llamas y la abeja reina ha muerto, y las demás avispas de mis sentimientos se lanzan en un harakiri estrepitoso… Me consumo, lentamente, cual cigarrillo en los labios flacuchentos de la muerte, se me van escapando los vapores y las pecas incandecentes, y solo quedarán de mi los restos de una cuzca sucia en el suelo… Pero me preparo, la herencia del Fenix me acompaña, y en mi sangre encendida y palpitante hay muchas razones para resurgir de las cenizas y brillar por los aires nuevamente… Is moment to shine…

Julio 11

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